“Enero, mes perezoso para los comerciantes colombianos”: FENALCO.

El arranque de año fue difícil para la mayoría de comerciantes pero las cosas mejoraron en la segunda quincena de enero. Así se desprende de los reportes de los empresarios que diligencian la encuesta mensual de Fenalco. Las razones de este comportamiento se encuentran en el hecho de que enero del año pasado estuvo bastante aceptable por lo que la comparación no favorece al enero de este año.
También, porque el generoso reajuste en el salario mínimo se reflejó el 15 de enero para los asalariados formales del sector privado que devengan esa asignación y ello generó una leve aceleración en las compras. El porcentaje de los consultados afirmó que sus ventas, expresadas en volumen, aumentaron frente a las de igual mes del 18, en tanto que para el % disminuyeron. Las expectativas se mantuvieron estables.
Además, Fenalco obtuvo información de almacenes tipo “cash & carry” o hiperbodegas, que corresponde a grandes establecimientos especializados en surtir a tenderos, restaurantes y similares y tanto la temporada de fin de año como enero estuvo muy movidos. Este formato es una especie de  “Corabastos de la esquina” y ha adquirido gran relevancia como canal que surte a la tienda de barrio.
Dos actividades mostraron especial dinamismo: el de ropa y calzado y el de bebidas. El primero, claramente influenciado por las vacaciones y por el regreso a clases. Hubo buena venta de prendas como los vestidos de baño y ropa de verano, así como también las bebidas refrescantes y la cerveza.
La aplicación del llamado impuesto “plurifásico” al parecer en enero no hizo mella en las ventas de gaseosas y cervezas. En cambio, los despachos de vino a restaurantes y hoteles han disminuido.
Alerta amarilla en el sector de los licores
Lo que parecía un chubasco se ha convertido poco a poco en un tsunami. Gracias a una idea marcadamente fiscalista que prosperó en el Congreso, el impuesto a los licores, particularmente al vino, ha quebrado varias firmas importadoras, y ha reducido drásticamente el valor del gasto en bebidas espirituosas para consumir en el sitio de venta.
El DANE debe certificar la base gravable para cada uno de los productos específicos sujetos al impuesto al consumo de alcohol pero en nuestro concepto su metodología no es la más apropiada. La entidad excluye los datos de importadores, productores y centrales mayoristas que registran precios más bajos, en comparación con los de las fuentes de información seleccionadas por el DANE, argumentando que se trata del último precio de la cadena de abastecimiento. Sin embargo, los mayoristas y el canal e-commerce también atienden al consumidor final.
Los restaurantes, hoteles y bares por hacer parte del último eslabón de la cadena, fueron incluidos como fuentes de información. Las bebidas alcohólicas que se venden en dichos establecimientos tienen implícito un cobro por servicio, pues su objeto no es la venta de bebidas sino brindar un servicio de preparación de comidas, de alojamiento o de entretenimiento y por ello los precios identificados en este segmento pueden ser de tres a seis veces más que en los demás canales de comercialización. Tales establecimientos no deben ser tenidos en cuenta como fuentes de información.
Fuente: http://www.fenalco.com.co